Hoy sábado 18 me siento a escribir después de haber digerido y reconstruido todo lo que ha pasado en estos 3 últimos días de febrero, los que definitivamente se transformaran en uno de los días mas importantes en mi vida, el día en que veo en mi mujer a la persona más valiente y fuerte que he conocido, a un ser animal que ruge como una leona y con la fuerza de una manada de elefantes, una mujer que tomo una decisión de lo que sería sin duda el gesto más generoso que podía ofrecer, traer al mundo a una nueva vida,  esta nueva vida que llega un día 16, el día en que cumplimos meses con la Cele, el día en que nace Nina, nuestra hija.

Era el día Jueves de madrugada tipo 1:30 am cuando nos fuimos a la cama a dormir, días que últimamente nos tenían más ansiosos de lo normal ya que cada día nos acercábamos a la fecha de termino de nuestro embarazo. Después de haber tenido un día normal, nos fuimos a la cama a ver un documental sobre partos naturales solo para reforzar lo que hemos aprendido a lo largo de estos 9 meses.

Por qué parto natural?… Porque con la Cele creemos que para mejorar las cosas a nuestro alrededor,  hay que mejorar la forma de nacer, la forma de llegar a este mundo. Y que mejor de hacerlo naturalmente, sin drogas que inhiban la producción natural de hormonas que toda mujer es capaz de producir si se preocupa de mantener la intimidad de este proceso, un parto en que la mujer es consiente de cada milímetro de avance de esta nueva personita que se va haciendo notar por este pequeño túnel de gigantes emociones y sensaciones que nunca olvidaran las dos personas unidas y dependientes, y claro uno que desde el lado siente, se admira y enorgullece.

Si, orgullo creo que es una palabra que define bien lo que siento por la Cele, la que después de terminar este documental y recién después una hora y media de sueño rompe bolsa, mantiene la calma, el liquido amniótico cae por la entre piernas como cae el agua al voltear una botella, que pareciera no terminar. Yo debo admitir que si, me puse nervioso al comienzo; uno dice estar preparado e informado para cuando llegue el momento de la primera contracción y que saltará como Buzz Lightyear a proteger a su mujer y contener la situación, pero no. Nervios por el descontrol inicial de la situación, cuchara acelerada, pero después de segundos aterrizas y actúas, respiras, mantienes la calma y empezamos a actuar en sincronía como si ya lo hubiésemos vivido antes.

Una cortita llamada a nuestra matrona para dar aviso que el proceso había empezado y luego seguimos solitos. La Cele se recuesta en la cama a esperar que partan las contracciones, yo por mi parte armar el bolso de la Olga, nuestra perrita a la que en menos de 5 minutos ya la había dejado donde mi hermano. De vuelta al departamento la Cele sigue calmada y reposando, enciendo velitas y pongo música para dar un ambiente más cálido y relajado. Luego de eso, a preparar nuestros bolsos con la ropa necesaria para irnos a la clínica y claro el bolsito de la Nina con su ropita que por primera vez seria usada. Parlante y música lista para mantener la sincronía del ambiente que estábamos logrando en casa y a la sala de parto. Cámaras y tarjetas formateadas para registrar este gran momento.

Y justo después de una hora de haber roto bolsa parten las contracciones, bien continuas, al comienzo un par cada 8 minutos y luego empiezan con mas frecuencia. Un poquito nerviosismo había en el ambiente, era inevitable, dolores que no conocíamos, puntazos contantes que ya no dejaban estar recostada a la Cele, solo sería la pelota la que calmaría este dolor, esta guía que nos va anunciando  de que Nina esta haciendo su trabajo y que si, definitivamente quiere llegar. Respiración, vocalización, expulsión natural de todo lo que hay en el estomago y vejiga, sudor y por sobre todo mucha resistencia.

Dos hora exactas de contracciones cada 5 minutos y luego dos horas más de contracciones cada 4 minutos, una nueva llamada a la matrona y listo, 9:30 am era el momento de salir a la clínica, cubiertos de una manta y lentes oscuros para mantener esta oscuridad, auto calientito y en silencio y un gran amigo dispuesto a ayudar. Así llegamos a la urgencia, un pequeño tramite de ingreso y seguíamos, ya estábamos entregados a este ritmo de subidas y bajadas, de dolor y calma.

Llegamos al que seria nuestro lugar, íntimo, calmado, luz baja, pelota, colchoneta pongo la música, fuera ropa, llega la matrona, un par de indicaciones y seguimos. Contracciones cada vez más fuertes, contracciones que iban sacando afuera a esta nueva Celeste y dejando atrás a la mujer risueña y alegre, media inocente y porque no infantil a ratos, contracciones que sacaban gritos, espasmos, contracciones que cada vez dejaban menos tiempos de descansos, un animal se asoma, vocalizaciones graves, puños que aprietan como nunca habían apretado, una cadera que empieza a menearse en forma de ocho casi naturalmente y luego de atrás hacia delante como si de alguna forma esta mujer sudada y media en transe estuviese ofreciendo a esta personita a la tierra.  Yo al lado tratando de aliviar el dolor de cola con un saquito de semillas calientes, la matrona guiándonos y aromatizando el lugar con su spray que nunca supe a que olía, pero pucha que ayudaba.

Ya las contracciones eran constantes y cada vez más largas y es cuando cambiamos de posición, un piso y una colchoneta serian nuestro apoyo, la Cele sentada en la colchoneta y yo en el piso sosteniéndola desde atrás, ahora son pujos los que con cada contracción hacíamos. Aparece nuestra ginecóloga, Karin, una persona bajita pero con un poder y sabiduría enorme que pocas personas suelen tener, un par de guantes , se inca frente a la Cele, se agacha y empieza a mirar hacia adentro , como si mirara dentro de un túnel buscando algún indicio de que Nina esta avanzando bien.

Ahora ya todo empieza a ser mas carnal, caderas arriba, liquido con sangre saliendo desde la vagina, Karin vertiendo vaselina para suavizar la coronación de Nina, un par de pujos y Nina ya se ve, su cabeza morada y pelito bañados en moco y desde el piso pasamos a una camilla con un arco de metal, del cual la Cele se cuelga para pujar hacia abajo en forma vertical, aquí ya era cuestión de minutos, Nina ya estaba por llegar. La imagen es sorprendente, un cuerpo como debe funcionar mostrándose tal cual, dilatado, mojado y acomodado para que esta nueva personita salga. Fuerza, mucha fuerza es lo que vi en mi mujer en un trance, admiración, admiración y admiración, emoción incontenible, ya no podía controlar esta calma y contención, estaba de verdad sorprendido por este milagro.

Lentamente empieza a asomar la molleja de la Nina, se asoma, se asoma, lentamente, avanza y avanza, los ojos de la cele se mueven de un lado a otro, cansada, sudada, pero aun así dando toda sus fuerzas y haciéndolo notar, gritos salvajes que inhibían el dolor, y de pronto… pujo y aparece la cabeza de Nina completa, hinchada y colorada, Karin feliz le dice a la Cele: Cele! Cele! aquí está, tócala, tócala!!, ahí los ojos de la Cele vuelven a sus orbitas y por un segundo se vuelve racional, con su mano toca la cabecita, sorprendida,  con las emociones disparadas, dolor, pena, alegría, todo mezclado… y de pronto un último pujo un último esfuerzo y Nina aparece completa, sale como un pescado resbalando entre las manos, la Cele tratando de aterrizar de este trance, recibo a la Nina húmeda y resbalosa, y se la pongo sobre el pecho a la Cele… Mi Nina, mi Nina, mi chiquitita que estas cansada, mi niñita, mi NINA!!

Como si nada las energías de la Cele vuelven multiplicadas por mil, como si nada hubiese pasado, yo dándole besos a mi mujer, más feliz que nunca, haciéndole cariño a la Nina y dándole besos en su cabeza, abrazados los tres, por allá abajo Karin tratando de controlar la sangre que salía desde el conducto, el cordón blanco brillante y trenzado que asoma desde adentro hacia el ombligo de Nina, palpitando sin parar, Karina la matrona poniéndose de pie, cubriendo a nuestra hija con paños para mantener la temperatura y con una cara de felicidad por haber cumplido una vez mas su labor.

No me quería perder ningún segundo de todo esto se me olvidaron las fotos, el teléfono, solo tengo el registro en mi cabeza grabado con fuego, no hay cámara capaz de captar todo lo que vivimos con mi mujeraza.

El cordón ya un poquito más opaco dejaba de latir y ahí es cuando con un par de tijeras que me pasa Karin, separo definitivamente a estas dos mujeres, Nina ya es independiente.  Nina ya es parte nuestra, estamos aquí juntos, somos familia.

Ya han pasado dos días y de verdad que es inevitable no emocionarme cuando recuerdo todo esto.  Aquí estamos los dos, aprendiendo todo lo que Nina nos vino a enseñar. Dar pechuga, mudar, observar y escuchar. A tener paciencia, aprender a definir el por que de cada llanto, en fin son recién 3 días y hemos aprendido montones y estamos felices y dispuesto a seguir haciéndolo hasta el infinito y más allá!

Hemos vivido juntos este proceso, apoyándonos de principio a fin, juntos siempre, estando presentes en cada nuevo cambio que iba apareciendo y por sobre todo queriéndonos y pensando siempre en lo mejor para Nina.

Estoy feliz como papá y muy muy orgulloso de tener como pareja a mi mujer!

Quiero agradecer a todos quienes han estado preocupados de nosotros en este proceso, amigos y familia, por sus mensajes y cariños que nos han enviado estos últimos días.

En especial quiero agradecer a nuestra doctora Karin Wensioe, a nuestro angelito caído del cielo en último minuto Karina Leiva la matrona que nos acompaño en el parto y a la seca Ale Becerra quien nos la derivó, a Mali por toda la información que nos entrego en los talleres de Mujer Alumbra, a Gonzalo por estar atento desde que partimos con las contracciones y llevarnos a la clínica, a la secta por el apoyo y compañía que siempre nos han dado es especial a la Cele, a la Ame, Carito y Paly, amigas de la vida de la Cele, a la Cote Velastin, Romi y Jopa por la ayuda incondicional y a todos quienes nos mandaron sus energías en estos últimos días.

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